• @GabrielZaldivar

Si todo es acoso, ya nada lo es


La retórica demagógica del victimismo no puede menoscabar, ni ser utilizada, para controlar los derechos de las personas. Esos riesgos corre el discurso enarbolado por mujeres, y algunos hombres, respecto al acoso, según plantea Marta Lamas en Acoso ¿Denuncia legítima o victimización?, editado en septiembre de 2018 por el Fondo de Cultura Económica (FCE).

En el ensayo de 182 páginas la investigadora, a partir de hechos como los ocurridos en el mundo del espectáculo norteamericano, francés y mexicano, así como en algunas universidades del globo, sostiene, sin menoscabo a la legitimidad de la emancipación femenina, los peligros que conllevan los excesos: “convertir las políticas contra la discriminación y el acoso en instrumentos de control de la sexualidad”.

El trabajo de Lamas, breve y documentado, aparece como una lectura alternativa para quienes desde diversas trincheras nos ocupamos del estudio, activismo y formación en inclusión de minorías y evitar, lo dice la autora, la construcción del victimismo que, aclara, es centrar toda la identidad en la condición de víctima.

Leer Acoso será refrescante para quienes han realizado pocos acercamientos teóricos al feminismo y sus diferentes perspectivas, y de gran claridad para comenzar a “definir el acoso y diferenciarlo de acusaciones ilegítimas”.

Ante la avasallante producción informativa –de variadas tendencias e intereses- y la ruidosa manifestación social queda el mérito de Acoso ¿Denuncia legítima o victimización? pues con aparente sencillez analiza el discurso hegemónico sobre el tema y su representación social.

En el entorno global y local, con cifras que alcanzan la decena de mujeres muertas día a día en México, agredidas física y simbólicamente en el espacio público-laboral y, mayormente, en el espacio privado, la escritora y activista no excusa la triste y urgente circunstancia de la aplicación de la justicia en México.

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